Cuando uno se sumerge en el mundo del running debe tener en cuenta varias
cosas pero, sin dudas, una de las más importante es saber qué tipo de pisada
tenemos. Esto nos ayuda a elegir la zapatilla adecuada a nuestro pie y, así, correr
cómodos y evitar futura lesiones.
Al correr, el pie impacta con el suelo en tres fases: primero una de
impacto en la que el talón choca con el suelo, una segunda de apoyo, donde la
planta del pie está en contacto con el suelo y la tercera fase que es la
impulsión, que es cuando los dedos provocan el desplazamiento. En base a esto
existen tres tipos de pisadas: Pronación, Supinación y Neutro.
Pronador
La característica del pie pronador consiste en un derrumbamiento del pie
hacia la zona interna del mismo. Cuando corremos tus tobillos tienden a girar
hacia dentro, es común, de hecho es una amortiguación natural con la que se
defiende el cuerpo.
La Pronación es un efecto fisiológico y necesario con el que el pie
disipa parte de la carga que recibe en cada paso para adaptarse a las
irregularidades del terreno, si no fuera por ese movimiento pronatorio nuestros
pies sufrirían lesiones.
Cuando esa pronación está aumentada por encima de los parámetros
fisiológicos, en ese caso hablamos de corredor pronador.
Supinador
Entendemos por supinación el efecto contrario a la pronación, es decir
cuando hay una ausencia o disminución del efecto pronatorio fisiológico,
ofreciendo un apoyo por la parte externa del pie.
Se trata de un pie muy estructurado y con poca movilidad con una bóveda
plantar aumentada y el tobillo hacia fuera. Esta alteración es poco frecuente,
aproximadamente el 10% del total de corredores son supinadores, y a menudo se
confunde con el desgaste excesivo de la zona externa del talón.
Los supinadores comprimen y desgastan sus zapatillas a todo lo largo de
los bordes externos y no sólo en la zona del talón.
Neutra
Significa que los tobillos no tienden a girar ni hacia el interior del
pie, ni hacia el exterior cuando uno corre.
El pie normal, es aquel cuyo apoyo comienza por la parte externa del
tobillo ejerciendo a continuación una discreta pronación por parte del mediopié
y despegando el antepié entre el 1º y 2º metatarsiano. Aproximadamente un 40%
de los corredores, tiene pie Neutro
A la hora de elegir zapatillas, además de nuestra pisada, debemos tener
en cuenta para qué la vamos a utilizar, incidiendo sobre todo en dos premisas:
la superficie por la que vamos a correr y si las usaremos para entrenar o
competir. Según la superficie variarán las suelas, con clavos para la pista y
el cross, con relieve pronunciado para trail (montaña), con menos dibujo para
entrenar en tierra, asfalto o hierba, o casi lisas en el caso de las de
competición en asfalto.
Una vez que tengamos esto claro pasaremos a analizar la talla de la
zapatilla. El calzado siempre hay que probárselo en los dos pies, pues es
habitual tener uno más grande que otro. Las zapatillas no deben quedar ni muy
justas ni demasiado holgadas, aproximadamente debe de sobrar como medio centímetro
entre el dedo más largo y la puntera.
El tercer punto a tratar es nuestro físico, principalmente el peso que
tengamos y lógicamente nuestro sexo, pues suele haber diferencias de hormas,
tallas y colores entre los mismos modelos de hombre y mujer, sin que unas sean
mejores que las otras. Con estas premisas elegiremos el modelo en cuanto a
estabilidad, amortiguación, flexibilidad y peso de la zapatilla, teniendo en
cuenta que a mayor grado de protección, mayor peso.
Por último, hay que recordar
que las zapatillas no duran eternamente, que un modelo de entrenamiento estará
entre los 800 y 1.000 kilómetros, dependiendo de nuestras características (peso
y pisada) y el lugar por el que entrenemos. En el caso de las de competición la
durabilidad se reduce a la mitad.
RECONOCER EL TIPO DE PISADA QUE TENEMOS PARECE ALGO MENOR PERO NO LO ES. ESTE DATO NOS PERMITIRÁ ELEGIR LAS ZAPATILLAS MÁS ADECUADAS PARA NUESTROS PIES, NOS HARÁ MEJORAR NUESTRA POSTURA Y NOS EVITARÁ FUTURAS LESIONES.
EXISTEN 3 TIPOS DE PISADAS:
Pronador: consiste en un derrumbamiento del pie hacia la zona interna del
mismo.
Supinador: es el efecto contrario a la pronación, es decir cuando hay una
ausencia o disminución del efecto pronatorio fisiológico, ofreciendo un apoyo
por la parte externa del pie.
Neutro: significa que los tobillos no tienden a girar ni hacia el
interior del pie, ni hacia el exterior del mismo.
Te proponemos una manera muy sencilla de conocer si eres pronador,
supinador o neutro. Para el auto test necesitas disponer de un recipiente poco
profundo lo suficientemente amplio para que quepa tu pie, agua y un papel (tipo
cartulina o periódico).
LOS PASOS A SEGUIR SON LOS SIGUIENTES:
-Pon una fina capa de agua en un recipiente.
-Introduce tu pie para humedecer su planta.
-Retira el pie, y pisa sobre el papel.
-Levanta el pie del papel y observa la huella que ha dejado.
AQUÍ EN LA FOTO TE LO HACEMOS MÁS ILUSTRATIVO:
Sabiendo que tipo de pisada tenés, ya puedes ir a la casa de deportes y
comentársela al vendedor, quien debería estar capacitado para ofrecerte los
diferentes estilos de zapatillas dentro de la gama de pisada que le indicaste.
El calzado adecuado hace a un buen andar, a un buen correr y, sobre todo,
evita lesiones.


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