Cuando albergamos ira, rencor u odio hacia quienes
creemos que nos han lastimado nos mantiene vibrando en las más bajas
frecuencias creando estancamiento y girando en un eterno circulo que no acaba
más.
Quizás una de las tareas más dificiles que he hecho
en mi vida es justamente trabajar ese sentimiento terrible de impotencia ante
la traición, el robo, la calumnia etc. Es lo más parecido a tener un fuego
dentro de uno que nos quema y consume… Y bueno, tengo mi Sol en Escorpio,
sextil Plutón, y éste a su vez trina a mi Luna… Dificil no ser intensa con mis
emociones.
Aprender y comprender que fui yo quien elegí pasar
por estas experiencia –y vivirlas con esa intensidad– para evolucionar me ha
ayudado mucho a liberarme de ese sentimiento… Siempre me impacto al saber cosas
que dicen de mi, pero cuando pasa, me invito a la reflexión primero y luego a
meditar… y le envío amor a esa persona… Otras veces quedo shockeada y soy
incapaz de mandar amor… –ya lo dije, soy intensa– pero tampoco me enrrollo…
dejo pasar el tiempo… y cuando me siento lista le mando amor… y siempre logro
sanar esa situación… al menos por mi parte.
Uno de los precios que se deben pagar por ir
despertando es ganarse unos cuantos enemigos. Al rebaño no le gusta que te
salgas de él y el mundo espiritual está también lleno de muchos egos… Resulta
paradojico pero es así…
Todas las personas que se van despabilando de este
sueño tridimensional sufren persecución y muchos terminan recordamos como
mártires, así como el más grande de los Maestros a quien crucificaron sus
propios amigos, porque les faltó conciencia para captar la esencia de su
enseñanza… entonces, que me queda a mi que soy una alpargata toda roñosa al
lado de El… Es así el camino del crecimiento. Pero bueno… cuando sabemos que lo
que nos espera al final del camino es glorioso, caminamos con más gusto y menos
dolor.
Antes, por formación religiosa, creía firmemente
que, ante una afrenta debía poner la otra mejilla, y luego el brazo y luego el
resto del cuerpo… y así… Pero desde que vivo mi proceso de despertar me revelo
a esa práctica, sobre todo porque genera abuso y hay qienes viven perdonando y
otros que viven abusando. Hay un momento en que debemos poner límites…
Siempre recuerdo un libro que me regaló la
directora del colegio donde estudié. Una mujer santa y religiosa, la Madre
María del Rosario, del poeta americano Henry Wadsworth Longfellow con una frase
enmarcada con colores:
"Si pudiéramos leer la historia secreta de
nuestros enemigos, encontraríamos en el dolor de cada hombre y el sufrimiento
lo suficiente para desarmar toda hostilidad".
Y es así como, todos los días, aprendo a ponerme en
los zapatos de quienes me hacen daño y siempre los termino comprendiendo y
muchas veces hasta justificando.
Cada ser que se encarna viene a trabajar algunas
áreas de sus vidas y el tema de las relaciones y los afectos los trabajamos
todos los que habitamos el planeta. Es dificil… muy difícil…
Por eso mi invitación hoy es a calzar los zapatos
de ese enemigo tuyo, ese que te pone muy creativo a la hora de planear una
muerte lenta y dolorosa… Calza sus sandalias, viste sus ropas, sitúate en su
espacio familiar y en su educación, en su cultura, en su entorno social…
encontrarás que ha sufrido, que sus fracasos, sus carencias afectivas, las
humillaciones que ha vivido, las discriminaciones de cualquier tipo, sus
frustraciones, la burla, el desprecio, el abandono y muchas experiencias más le
han convertido en lo que es y por eso se comporta así y tú estás en capacidad
de comprender desde que herida de su alma ha salido la ofensa que te causa
dolor…
Quizás la primera vez que lo hagas el ejercicio no
funcione, pero puedes seguir intentándolo hasta que seas capaz de enviarle amor
a tu enemigo… y pasado un tiempo ni recordarás el porque del distanciamiento
con esa persona.
Puede parecerte intrascendente, pero si miras esta
vida como la gran escuela del crecimiento no dejarías pasar la aoportunidad de
salir adelante con todas tus materias…
Es solo una invitación a ponerte en el lugar de ese
que llamas enemigo, pero que en realidad es tu hermano… y se convierte en
maestro, cada vez que te hace trabajar tu compasión...
Me®

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